Tanto el salmón como el pollo son alimentos ricos en proteínas que pueden formar parte de una dieta saludable. El salmón y el pollo oscuro tienen un contenido ligeramente superior de grasa y calorías que la pechuga de pollo.
Pero la mayor parte de la grasa de estos alimentos, especialmente del salmón, se considera “grasa buena”, lo cual es beneficioso para el corazón y el cerebro.
Se recomienda que los adultos consuman al menos 225 gramos, o dos porciones, de mariscos como el salmón a la semana. Y los pescados grasos (incluido el salmón) son un alimento básico de la dieta mediterránea, con base científica.
Si sigues una dieta que se centra en obtener la mayor cantidad de proteínas saciantes con la menor cantidad de calorías, la pechuga de pollo es una opción fácil.
Sin embargo, ten en cuenta que el pollo oscuro o el salmón solo tendrán un contenido ligeramente superior de calorías que la misma porción de pechuga de pollo, y la grasa que contienen estos alimentos aporta sabor y ácidos grasos saludables.
